REVOLUCIÓN DE MAYO

 


La Invasión a España y su repercusión en las colonias Americanas

En 1808, Napoleón Bonaparte invade España bajo la excusa de pasar hacia Portugal. Tras citarlos en la ciudad de Bayona, obliga a Carlos IV y a su hijo Fernando VII a renunciar al trono de España, nombrando a su hermano José Bonaparte como el nuevo rey.

El pueblo español se levanta en armas para resistir a la invasión, y ante el vacío de poder, surgen juntas locales que luego se unen y forman la Junta Suprema Central para coordinar la resistencia en nombre del rey cautivo. Mientras tanto, en América se mantiene la fidelidad a Fernando VII (principio de retroversión de la soberanía: si el rey no está, el poder vuelve al pueblo). Sin embargo, empieza a crecer la duda: ¿Quién tiene derecho a gobernarnos si no hay rey?

A finales de 1809, las tropas de Napoleón dominan casi toda la península. La Junta Central debe refugiarse en el sur, pero ante el avance francés, termina disolviéndose en Sevilla en enero de 1810.  Antes de desaparecer, la Junta traspasa su poder a un organismo más pequeño y cuestionado: el Consejo de Regencia en Cádiz, una ciudad sitiada.

En América llegan barcos con noticias alarmantes: "España está perdida" y "La Junta Central ha caído". Esto genera una crisis total de autoridad, ya que el Virrey había sido nombrado por una Junta que ya no existía.

En Buenos Aires, la noticia de la caída de la Junta de Sevilla llega a mediados de mayo. Los criollos, liderados por figuras como Belgrano, Saavedra y Castelli, presionan al Virrey Cisneros para convocar a un Cabildo y decidir el rumbo a seguir, los sucesos ocurridos durante la Semana de Mayo concluirán con la formación de la Primera Junta de Gobierno el 25 de Mayo de 1810, el primer gobierno encabezado por los criollos patriotas, lo que se considera el primer paso hacia la independencia de España.



Los sucesos de la Semana de Mayo | Día por día

rev de Mayo

El 14 de mayo de 1810 llegó a Buenos Aires la fragata inglesa Mistletoe, trayendo periódicos que confirmaban ciertos rumores que ya circulaban con intensidad en Buenos Aires: la Junta Central de Sevilla, última defensa del poder español, había caído en manos de Napoleón, conformándose entonces el Consejo de Regencia.

El 18 de mayo el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros publica una orden en la que pide al pueblo que se mantenga fiel a España, que había sido invadida por los franceses.

El 19 de mayo, mientras los realistas estaban dispuestos a someterse a la autoridad del Consejo de Regencia, los criollos lo rechazaron y argumentaron que no representaba el poder del pueblo por no haber sido nombrado por ellos como rey. Por lo tanto, los criollos piden a las autoridades que se les permita realizar un Cabildo Abierto. Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano se lo solicitan al Alcalde Lezica y Juan José Castelli hizo lo mismo ante el síndico Leiva.

El domingo 20, el virrey recibe a funcionarios del Cabildo, jefes militares y criollos, a quienes les solicita apoyo ante una posible rebelión, pero todos ellos se negaron a brindárselo. Castelli y Martín Rodríguez insistieron con el pedido de Cabildo Abierto. El virrey lo consideró una insolencia y un atrevimiento y quiso improvisar un discurso. Entonces, Rodríguez le advirtió que tenía cinco minutos para decidir. Cisneros respondió: “Ya que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran” y convocó al Cabildo para el día 22 de mayo.

El lunes 21, se produce la ocupación de la Plaza por parte de una multitud de hombres armados. El grupo de revolucionarios estaba encabezado por Domingo French y Antonio Luis Beruti, bajo el nombre de “Legión Infernal”. Pedían fervientemente que se concrete la convocatoria al Cabildo Abierto. Es entonces cuando el Cabildo invita a los principales vecinos a reunirse el día 22 en Cabildo Abierto.

 El Cabildo Abierto del martes 22 de mayo tuvo 450 invitados pero sólo pudieron llegar 251. Abre la sesión el escribano del Cabildo, Justo José Núñez” y entonces comienza un debate que por momentos fue desordenado y tumultuoso. Después de largas discusiones, se resuelve que el virrey cese en el mando ( es decir, deje de desempeñar su cargo).

El miércoles 23 el Cabildo dio un golpe contrarrevolucionario nombrando una Junta presidida por el virrey destituido, señalando que tenía facultades para ello en virtud del Congreso General del día anterior. Ello generó la furia de las milicias y del pueblo, resultando inaceptable para los partidarios de la revolución.

El jueves 24, los integrantes de esa junta Castelli y Saavedra renuncian. Por la noche, Castelli y Saavedra más una delegación de patriotas se presentaron en la casa de Cisneros y lograron su renuncia. La Junta quedó disuelta y se convocó nuevamente al Cabildo para la mañana siguiente.

El viernes 25, los criollos, reunidos en la Plaza Mayor (actual Plaza de Mayo) y en busca de noticias, gritan: "el pueblo quiere saber de qué se trata. Los delegados de los revolucionarios dijeron que no se conformaban con la renuncia de Cisneros, que el pueblo debía asumir el gobierno. Finalmente, Martín Rodríguez leyó desde el balcón los nombres de los nueve hombres que integrarían la Primera Junta del Gobierno Patrio. Lo que parecía increíble, se hizo real, se había formado un gobierno con criollos.


Revolución de Mayo

A comienzos de mayo de 1810, las autoridades y los habitantes de Buenos Aires recibieron la noticia de que los franceses controlaban todo el territorio España y que la Junta Central se habla disuelto. Un grupo de abogados criollos decidió que era el momento adecuado para formar un gobierno propio. Después de varios enfrentamientos con los peninsulares, los criollos lograron la renuncia del virrey. El 25 de mayo, el Cabildo designó una junta presidida por el coronel Cornelio Saavedra, jefe de las milicias criollas que se habían formado durante las invasiones inglesas

 

Pero los criollos que hicieron la revolución tenían diferentes ideas sobre los cambios que era necesario realizar. Algunos querían que rápidamente proclamara la independencia de España, mientras que otros querían esperar el resultado de la guerra en Europa contra Napoleón. Mientras algunos revolucionarios querían que la Junta de Buenos Aires tomara todas las decisiones, otros querían que todas las ciudades del Virreinato mandaran representantes para compartir esa responsabilidad.

 

Así, entre los criollos se fueron diferenciando dos grupos. Uno estaba encabezado por Saavedra. Los saavedristas eran partidarios de crear un gobierno criollo, pero manteniendo la organización de la antigua sociedad colonial. El otro grupo era liderado por Mariano Moreno, un destacado abogado, Los morenistas pretendían organizar un gobierno más democrático y, por lo tanto, querían introducir cambios profundos.

 

Mientras estas discusiones dividían a los revolucionarios, otro problema los unía: el peligro del regreso de los partidarios del rey de España, también llamados realistas. En muchas ciudades del antiguo Virreinato, las autoridades españolas continuaban gobernando. Existía el peligro de que tropas realistas enviadas desde Chile y Perú los apoyaran para derrotar a los revolucionarios. Para destituir a las autoridades españolas y acabar con este peligro, la Junta organizó ejércitos y los envió a distintos puntos del territorio. Comenzó así la Guerra de la Independencia.


LOS INESTABLES GOBIERNOS REVOLUCIONARIOS

Al conflicto entre morenistas y saavedristas pronto se sumaron otros que impidieron la formación de un gobierno estable. La llegada de productos industriales del exterior estaba arruinando a muchos artesanos de las ciudades del interior. Por eso, algunos criollos querían prohibir la entrada al país de ciertos productos. Además, como el comercio beneficiaba principalmente a Buenos Aires, que controlaba el principal puerto, querían que los ingresos de la Aduana de Buenos Aires fueran compartidos entre todas las provincias.

Estos problemas enfrentaron a provincianos y porteños cuando los representantes de las ciudades del interior se integraron a la Primera Junta y formaron la Junta Grande. Los criollos de Buenos Aires lograron la creación de un poder ejecutivo formado sólo por tres miembros: el Triunvirato. El Primer Triunvirato perdió apoyo rápidamente porque defendía los intereses porteños y debió renunciar. El Segundo Triunvirato convocó una reunión con representantes de las distintas ciudades para dictar una constitución y resolver los problemas que afectaban a todos. Se formó así la Asamblea del año XIII. Aunque esa asamblea no llegó a dictar una constitución, tomó importantes medidas: adoptó el Himno y el Escudo como símbolos del nuevo país y resolvió concentrar el poder en una sola persona: el Director Supremo. Entre 1814 y 1820 se sucedieron seis directores, que no lograron el apoyo necesario para mantener se en el cargo.

LOS CONFLICTOS REGIONALES

Las ciudades controlaban territorios que luego serían conocidos como provincias. A partir de la Revolución de Mayo, en las principales ciudades del antiguo Virreinato comenzaron a surgir nuevos conflictos. Todos los gobiernos revolucionarios, conducidos principalmente por criollos de Buenos A eran partidarios del librecambio.

El librecambio era una idea económica que proponía bajar los impuestos de las aduanas para favorecer al máximo las importaciones y las exportaciones. El librecambio benefició a las provincias que tenían ríos navegables sobre las que había puertos a los que llegaban barcos extranjeros. Esta era la situación de la Banda Oriental, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires.

En cambio, otras provincias, como Mendoza, Córdoba y Santiago del Estero, se veían muy perjudicadas porque se encontraban alejadas de los ríos navegable, además, producían artículos que se importaban de Europa: Mendoza, vino, Córdoba y Santiago del Estero, tejidos. Los productos locales eran más caros que los importados. Para remediar esta situación, algunos criollos querían proteccionismo, es decir, que se prohibiera importar artículos que se hacían en el país.

Entre los habitantes de las provincias que se beneficiaban con el librecambio había otro conflicto. Los porteños pretendían que los ingresos de la Aduana de Buenos Aires fueran controlados sólo por su provincia. Además trataron de impedir la competencia de los estancieros del Litoral, cerrando navegación de los ríos Paraná y Uruguay. A partir de estos conflictos, en las Provincias Unidas se fueron diferenciando tres regiones: el Litoral, el Interior y Buenos Aires.

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