El TERRORISMO DE ESTADO Y LOS DH EN ARGENTINA
La visita de la Comisión Interamericana de DH en Argentina, 1979.
Qué implicó la histórica visita de la CIDH a Argentina.
La histórica visita que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizó a Argentina entre el 6 y el 20 de septiembre de 1979 para investigar las denuncias contra la dictadura militar de entonces.
"Para nosotros fue como un alivio y una protección a la vez", le dijo a France 24 en Español Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. En las filas que se formaron frente a las oficinas de la CIDH "no podían reprimirnos, no podían cometer actos de violencia física, como cometían en Plaza de Mayo los jueves cuando íbamos a la ronda (en la que reclamaban por sus hijos y nietos)", agrega Carlotto.
La tarea realizada por el equipo de la CIDH enviado al país fue clave para desenmascarar las violaciones de derechos humanos durante los tres primeros años del régimen de facto que gobernó el país entre 1976 y 1983 (y los cometidos antes del golpe, durante el gobierno de Isabel Perón) y que dejó miles de muertos y unos 30.000 desaparecidos, según organismos de derechos humanos, una herida que aún sigue abierta en Argentina.
Hasta entonces, se levantaban algo solitarias las voces de los familiares de las víctimas, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, los organismos de derechos humanos nacionales y algunos señalamientos internacionales.
A partir del informe que confeccionó la Comisión tras la visita, se legitimaron las denuncias de desapariciones forzadas y otras violaciones de derechos humanos, lo que marca un punto de inflexión histórico. Contribuyó al inicio del fin del régimen militar.
Uno de los testimonios que recogió la CIDH fué el de Debora Benchoam:
"En un instante, los militares dispararon a mi hermano a sangre fría frente a mis ojos y nos llevaron a un sitio desconocido, con los ojos vendados y de manos y pies atados".
"Me dijeron que nos encontrábamos detenidos porque éramos subversivos y judíos", dijo también Benchoam durante un relato que brindó hace una década, cuando se cumplieron los 30 años de la visita de la CIDH a Argentina.
Tenía 16 años cuando ocurrió su captura. Estuvo un mes detenida en una celda de aislamiento de una estación de policía, vendada, esposada, y sufriendo abusos. Era interrogada insistentemente.
"Sobreviví con una sola pieza de pan y una taza de té al día", contó. "Mi hermano no sobrevivió, y su cuerpo torturado fue entregado a mi familia".
Más tarde, Benchoam fue llevada a la cárcel de Villa Devoto, en la ciudad de Buenos Aires, una vez que dejó de ser secuestrada y se convirtió en detenida legalizada. En esa prisión pasó cuatro años y medio, junto a cientos de otras presas políticas.
Es uno de los lugares de detención que visitó la CIDH.

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