HISTORIA LOCAL

 CONCEPTO REGIÓN- ENFOQUES PARA SU ABORDAJE EN ESTA MATERIA

Fuente A: La región como una red viva

"La región no supone una territorialidad más o menos naturalizada y solamente perceptible a través de los sentidos [como el clima o las montañas], sino que tiene que ver con una trama social y relacional que la va configurando temporalmente, a la vez que se presenta como un espacio de interacción dinámico en constante cambio y redefinición."

— Sandra Fernández (2007): "Más allá del territorio: la historia regional y local como problema".

Fuente B: El Noroeste como unidad histórica anterior al Puerto

"El Noroeste Argentino constituye una región histórica. No es una simple delimitación geográfica ni una creación administrativa del Estado central. Antes de que Buenos Aires impusiera su hegemonía aduanera y portuaria, el NOA (Catamarca, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Jujuy) funcionaba como un espacio integrado. Sus comunidades compartían un pasado indígena común (la cultura diaguita-calchaquí), una misma experiencia de colonización que miraba al Perú, y una economía de interconexión. Catamarca no era una provincia aislada: era el gran taller textil de la región, proveedora de lienzos y ponchos, y productora de ganado que se enviaba a las minas de Potosí. El regionalismo del NOA nació como una defensa de esta identidad y de sus mercados internos."

— Armando Raúl Bazán (1992): "El Noroeste Argentino: Historia, geografía, regionalismo" (Adaptación pedagógica).

Las culturas prehispánicas en el antiguo Tucumán

La región histórica del Tucumán fue el territorio más poblado y de mayor nivel cultural del actual territorio argentino, ya que desde el comienzo de la era cristiana se destacaron distintas culturas sedentarias agro-alfareras que trabajaban los metales, en especial el bronce y el oro, vivían en poblados estables y tenían un sistema de ideas y prácticas religiosas. Los diaguitas habitaban los cerros y valles del NOA, en las provincias de Salta, Tucumán, Catamarca y parte de San Juan y Córdoba y el norte chico de Chile, en los valles de Atacama y Coquimbo. Eran agricultores dedicados especialmente al cultivo del maíz, hablaban el cacán y creían en el sentido heroico de la vida. Sin haber logrado una unidad política, tenían estrechas vinculaciones entre las diversas parcialidades que celebraban alianzas cuando se trataba de enfrentar a un enemigo común, como sucedió a la llegada de los españoles.  Aún se conservan muchas de sus construcciones llamadas pucarás, como la ciudadela de los Quilmes, el de Aconquija en Andalgalá. Hallazgos arqueológicos como restos de moluscos y mariscos de las costas chilenas en los yacimientos argentinos y la decoración con fauna típica de Argentina como el jaguar, ñandú y  quirchincho en los yacimientos chilenos demuestran que las relaciones entre los diaguitas del lado argentino y los del lado chileno eran muy fluidas. Los diaguitas calchaquíes se organizaron en pueblos o parcialidades para aprovechar mejor los recursos naturales. Eran agricultores y recolectores, cultivaban zapallo, maíz y porotos con el agua de ríos, arroyos y vertientes utilizando el sistema de acequias y los andenes de cultivo superpuestos, según las características del terreno. Cosechaban las algarrobas y con ella hacían un pan de alto valor nutritivo, el patay y la aloja, una bebida alcohólica. 

Al iniciarse la conquista española, en Catamarca, numerosas tribus poblaban estas tierras, así en Santa María estaban los Quilmes, los tolombones, los yocaviles, los ingamanas y los acalianes. En Belén los hualfines, los famaifiles, culampajaos, en Andalgalá los andalgalás, los tucumangastas o tucumanahos, anconquijas, mallis, huachaschis y huasanes; en Pomán los pomanes, colpeños, belichas, palcipas, mutquines, sijanes y saujiles; en Tinogasta los abaucanes, pituiles, huatungasta, mayupucas y fiambalaos. Todos estos grupos integraban la poderosa parcialidad de los calchaquíes. En la capital estaban los choyanos, en Valle Viejo los motimogastas, los de Polco y los de Antigasta, en Fray Mamerto Esquiú los Sitguagastas y los collagastas, en Ambato los pueblos de Singuil, Colpes y Huaycama, y en Paclin los paquilingastas y los yocongastas. En Capayán estaban los conetas, los de Sichigasta, de Huillapima, Yocagasta, Fachafacha, Ambatagasta y Chumbicha.  En santa Rosa vivían los alijilanes y los ovantas. En Ancasti, El Alto y La Paz, vivían los juríes. 

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